Hasta hace relativamente poco, conceptos como empresa y biodiversidad no podían ser más ajenos el uno al otro. Sin embargo, el Convenio Internacional de Diversidad Biológica, que prevé estrategias para implicar al mundo de la empresa en la protección natural, animal, vegetal y humana, esta visión cambió. Conocer la legislación europea al respecto, así como la normativa en nuestro país y en otros que cuentan con experiencia en estas cuestiones, es uno de los objetivos de nuestro curso Biodiversidad y empresa: herramientas innovadoras, cuya última edición está en marcha desde la semana pasada.
Aprovechando precisamente que se está celebrando una nueva edición del curso, queremos convertir en familiares las relaciones entre empresas y biodiversidad. Lo vamos a hacer con una videoconferencia, que en esta ocasión impartirá Ernesto Aguirre, de Global Nature, fundación que trabaja en proyectos para el mantenimiento y la recuperación de de hábitats y de especies amenazadas, de innovación tecnológica y de recuperación de actividades agropecuarias tradicionales. Aguirre es licenciado en Biología por la Universidad Simón Bolívar (Venezuela), y máster en Restauración de Ecosistemas por la Universidad de Alcalá. Posee experiencia, además, como auditor de biodiversidad, formador de personal municipal en sostenibilidad, e investigador en el Centro de Ecología del IVIC de Caracas.
La videoconferencia, que lleva por título “Una relación sostenible. Empresa y biodiversidad”, tendrá lugar el jueves próximo, 9 de mayo, a las 10 horas. En este enlace se puede realizar la inscripción, gratuita. Recordad además que, como siempre, nuestro experto contestará todas las dudas de los participantes, con lo que disfrutaremos de una buena sesión de conocimiento compartido.



Si nos piden que definamos un bosque, la mayoría de nosotros pensará inmediatamente en árboles. Si bien es cierto que lo árboles dominan – son los organismos más grandes presentes en el lugar, hay muchos de ellos y no se mueven – un bosque es en realidad una comunidad de no sólo plantas y animales, sino también de microorganismos. Añade a la mezcla los componentes no vivos, abióticos, como el suelo, el clima y el agua, y agrega las complejas interrelaciones entre los organismos y el ambiente, y estamos más cerca de entender realmente este ecosistema.
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